Mención a una de las instituciones de resolución de conflictos más práctica y con menos cultura

El pasado 21 de enero se celebró en toda Europa el Día Internacional de la Mediación. Sin embargo, hay gente en nuestra sociedad que aún desconoce este método alternativo a la vía judicial.

La mediación tiene como finalidad llegar a una solución. Se resuelve un conflicto entre partes, dónde serán las mismas partes las que tratarán de alcanzar ese acuerdo por sí mismas con la asistencia de un tercero imparcial, el mediador, que actuará como conductor de la sesión.

En España, esta figura de resolución, la encontramos regulada principalmente en la Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles, así como en el Real Decreto 980/2013, de 13 de diciembre, por el que se desarrollan determinados aspectos de la Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles.

 

Como continúa siendo una institución desconocida, que no ha conseguido demostrar su operatividad, en 2019 se aprobó un Anteproyecto de Ley de impulso de la mediación, con el objetivo de articular fórmulas abiertas y flexibles que contribuyan a implantar la mediación en la Administración de Justicia, incrementar su difusión y resultar ser una solución eficaz. A pesar de ello, no entrará en vigor hasta tres años desde su publicación en el BOE.

 

Como ya hemos mencionado, la principal ventaja de la mediación es que requiere de un trabajo personal por ambas partes, para que analicen la situación negativa en la que se encuentran. Al realizar ese trabajo personal, el beneficio y la satisfacción son mucho mayores que una solución ajena en la que no se ha aportado nada.

Otra ventaja que ofrece la institución es la flexibilidad del procedimiento, ya que no hay unos pasos fijados, adaptándose cada mediación al caso concreto y al ámbito que le corresponda. Además, el precio es mucho más accesible.

Por lo que respecta a la fuerza ejecutiva del posible acuerdo al que se llegara, en la Ley de Mediación se le reconoce a las partes la facultad de configurar el acuerdo de mediación como un título ejecutivo mediante su elevación a escritura pública.

En resumen, la mediación es una fórmula alternativa para la resolución de conflictos muy deseable, en la que son las partes perjudicadas las encargadas de poner en práctica la gestión de ese “perjuicio”.

 

Nuestro despacho de procuradores apoya esta institución dada su gran utilidad práctica y, en esta línea, somos partidarios de que en un futuro se amplíe su cultura, tanto en nuestro estado como en los demás estados vecinos. ¿A que estas esperando para ponerla en práctica?